Mediodía. Otra vez esa sensación. Otra vez ese nudo en el estómago. Otra vez los pantalones me empezarán a flojear. Y lo peor es que esta vez la idea fue mía. Por si tenía algún fan (NO), yo había venido aquí con la intención de desahogarme en un intento de sentirme mejor debido a que mi malévola y preciosa novia me había dejado. Ahora he sido yo y...no estoy mucho mejor. No, definitivamente no. Pero para que lo entendáis, vamos a empezar desde que volví de hacer mis prácticas en Granada.
Después de 4 meses haciendo prácticas en Granada, unas navidades geniales a todos los niveles y un viaje perfecto aunque breve con Angelica, volví a la ciudad a la que pertenezco. La primera semana todo fue normal, puede que no nos viéramos demasiado pero pensé que era normal puesto que ella trabajaba y bueno, tenía cosas que hacer. Puede que yo no lo hubiese notado antes, pero la cosa empezó a enfriarse y nos distanciamos. Las veces que quedamos eran geniales, pero lo cierto es que cuando no nos veíamos era como una ausencia total. Por otro lado, llevábamos desde hacía casi un mes sin hacerlo, y también me preocupó (sí, soy así de maduro). Entonces, ella hizo algo que me hizo estallar. Habíamos quedado, me llamó pero yo no le cogí. No le cogí porque no pude, no porque no quisiese. Cuando por fin pude contactar con ella, entre risas me dijo que se había ido a otra ciudad, que "no me enfade". En ese momento solo pude ver a una chiquilla asustada que huía de mi. Por ello, pensé que lo mejor era terminar con aquello. Evidentemente a mi también me fallaba algo, no le estoy echando la culpa. Y así lo hice, por WhatsApp; con dos cojones. Ella me dijo que "no eran maneras y que hablaríamos cuando volviese". Así, llegó el día. Ella me dio la razón, me dijo que algo se había apagado, que se le había apagado el amor. Un par de incoherencias después, me dijo, con los ojos brillantes de aquel que va a llorar que le iba a doler mucho verme con otra persona en un futuro. Me lo tomé lo mejor que pude porque sabía que iba a ser mejor para ambos. Yo me comería menos la cabeza y ella podría disfrutar de nuevas experiencias.
Fue nada más cerrar la puerta de tu coche y dije "mierda". Mierda, porque te estaba dejando ir. Ayer leí algo así como "te empecé a querer en el momento en el que te fuiste". Y eso me ha pasado a mi.
Siento no haber estado a la altura, pero "de todas las cosas que quiero tú eres la que más me apasiona".
En fin, mis queridos lectores, nos vamos leyendo.
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